EDITORIAL

Por más que estiro las manos, nunca te alcanzo lucero. El vice que quiere ser presi pero que no puede por más derroche en campañas publicitarias, por más cadenas nacionales, por más conversatorios, por más sabatinas prestadas, por más que ponga la carita de yo no fui, por más bravuconadas y amenazas que haga a los señores de la comisión anticorrupción, no mismo logra la aceptación mayoritaria del pueblo que ha dicho que ya no quiere más de lo mismo, que quiere un cambio de “manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes”. Las encuestas dicen que la gente ya no desea más de lo mismo, que con la “década ganada” es más que suficiente. Ya se quisiera el presi que su vice sea el presi para que le cubra las espaldas, para que la retirada sea placentera y su estadía en su segunda patria, sea sin contratiempos, sin rendición de cuentas,  que todo sea relax. Pero si fallan los cálculos, no le queda más que apostar por el ex vice, pero existe el peligro si gana, que se le crucen los cables, que pacte con la larga y triste noche neoliberal, que respete la independencia de los poderes, que la dama de la justicia vuelva por su fueros, entonces la cosas serían distintas. Tiene pánico que su ex vice en la presi, respete la libertad de expresión, que los medios de comunicación independientes dejen de ser  perseguidos, amenazados, enjuiciados, que  mande al tacho de la infamia la tristemente célebre ley de comunicación, creada entre gallos y medianoche para satisfacer venganzas personales no solo por el que se jacta de ser el dueño de todos los poderes, sino por el “personaje” acomplejado que se congratula de haber sancionado con multas a radios y obligado a rectificaciones antojadizas y pedir disculpas públicas prevalido de una ley cuestionada por organismos internacionales. Fundamedios y el Colegio de Abogados de Pichincha, presentaron una denuncia por el cambio en la ley, la ignorancia se paga, pero seguro dirán sin sonrojarse, que es otro error de “buena fe”. Es que en la“década ganada” todo ha sido  de buena fe, nada hay de mala fe, sino ya no  podrían llamar el “milagro ecuatoriano”. Desde el título falseta del primo del presi, hasta la compra de terrenos con sobreprecios millonarios, milagros y más milagros. Hay que ser caretucos para proponer a estas alturas del partido, un pacto ético, cuando es público y notorio, que en más de nueve años de “revolución” han hecho los que les ha dado la regalada gana.
Estamos sobre endeudados hasta el cuello, pero la burocracia dorada continúa con sus privilegios, las “momias cocteleras” siguen disfrutando de las delicias del poder. Qué les importa que Transparencia Internacional, ubique al país en el puesto 167 en el ranking de los más y menos corruptos. Estamos entre los  más inmorales, y eso  también parte de la “década ganada” del “milagro ecuatoriano”. Cuatro millones de ecuatorianos están en el desempleo, subempleo, empleo inadecuado. Estamos requete jodidos. El jaguar está moribundo. Y el “pendejo demagogo que sigue creyendo que el pueblo es pendejo, es el más peligroso de todos los pendejos” (a lo Cabral). Disfruten amigos observadores de la nueva edición (94) de la revista, con temas que espero sean de su agrado y aceptación. Hasta siempre.