EDITORIAL

Ahora sí que la cosa política está que arde en el país. Los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la república, están ofreciendo el oro y el moro a los electores. Ellos son: Patricio Suquilanda - Johnnie Jorge, Iván Espinel - Doris Quiroz, Cynthia Viteri - Mauricio Pozo, Abdalá Buraram - Ramiro Aguilar, Paco Moncayo - Monserratt Bustamante, Washington Pesántez - Álex Alcívar, Guillermo Lasso - Andrés Páez, Lenin Moreno - Jorge Glas. ¿Quienes serán los dichosos?. Hagan sus apuestas. ¡Quién da más!, responden los incrédulos votantes, porque ahora sí ya no nos dejamos meter gato por liebre, como en ocasiones anteriores. Suficiente con la “década ganada”. A pesar de la falta de confianza, el baratillo de ofertas está a la orden del día.  Todos los aspirantes a la presidencia de la república, ocho en total,  están a la caza de votos; más el gobierno, que invade cada espacio en los medios de comunicación privados y oficialistas para hablar de las grandes bondades de la “revolución ciudadana”,  para recordar a los desmemoriados ciudadanos las maldades de los gobernantes que ya probaron las mieles, especialmente de aquellos que están de aspirantes como Lasso, Viteri, Moncayo, los más peligrosos para sus afanes de continuar disfrutando de las delicias del poder, e impedir la rendición de cuentas de  los actos de corrupción cometidos y los que vendrán, eso sí, con “manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes”. Lo que se va descubriendo no han sido fechorías con malas intenciones, todo lo contrario, los perjuicios al Estado, al pueblo ecuatoriano, han sido “obritas” de buena fe, como el saqueo de recursos públicos de Petroecuador. Millones de dólares  se esfumaron de la noche a la mañana, dinero que ya está a buen recaudo en paraísos fiscales, en esos fieros paraísos que tanto detesta el dignísimo señor Presidente Correa. Capaya y sus cómplices están viviendo a sus anchas en el exterior gracias a la “década ganada”. De cuando en cuando a Correa le vienen unos ataques de amnesia por conveniencia. Justo cuando los medios “corruptos” y esa odiosa y perversa oposición política ponen al descubierto los engranajes del lleve bien planificado, el mandatario sufre de esa ingrata y triste enfermedad que padecen sobretodo ciudadanos de la tercera edad. ¿Quién es este señor?. ¿En mi vida lo había conocido”. ¿Yo no he nombrado a esos funcionarios?. Ve… Alexis voz le conoces a ese tal Bravo”. ¡Capaya sí es mi amigo y puedo meter las manos al fuego!. ¡Pero señor presidente lo mismo decía de su primo Pedro Delgado!. Que  es un profesional de primera con estudios internacionales. Que su principal mérito es la honestidad. Total, nos resultó un fraude. Reconoció públicamente la estafa, luego partió para Miami a la boda de uno de sus hijos, para no volver nunca más. Es que ahora la “justicia ya es de todos”. La lista de los atracos a los fondos del Estado es larga. Las denuncias se multiplican. La oposición espera con paciencia para sacar sus ases que tiene bien guardados bajo la manga. Cuando exploten, Carondelet quedará en ruinas, sólo recordaremos que allí se armaron grandes fandangos con infinito amor, comieron y bebieron hasta el cansancio, cantaron con esas voces desgastadas y destempladas, los mejores himnos revolucionarios. Convirtieron la sede del poder ejecutivo en un club de amigos donde se derrocha a manos llenos, y todavía quieren ir por más, en una sola vuelta.
Desde esta trinchera del periodismo libre, comprometido en la lucha contra los delincuentes de cuello blanco, cueste lo que nos cueste, les ofrecemos la edición número 96 de El Observador, al tiempo que les deseamos una feliz navidad y un próspero año nuevo. Hasta siempre.