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Año 14 - Octubre/2011
BIMESTRAL
N° 65
internacional    INICIO      Martes 18 de Junio del 2019    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
EL VATICANO CONTRA LAS CUERDAS

  POLÍTICA
DIOS Y LA POLITICA
JUICIOS MILLONARIOS

  DENUNCIA
LA DOBLE MORAL

  ENTREVISTA
EN LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
PAÚL GRANDA: SOY UN APASIONADO POR MI CIUDAD
NUEVAS OBRAS HISTORICAS

  OPINIÓN
UN LIBRO PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRAS REALIDADES
EL OBSERVADOR
APOLOGÍA DEL DELITO DE LÍDERES

  CULTURA
¿DE QUIÉN SON LAS PAREDES?
UN MÚSICO TALENTOSO

  COMUNIDAD
CAMPAÑA POR LA PAZ

  EDUCACIÓN
A LOS 40 AÑOS DE GRADUACIÓN

POR: Marco Robles L.

 

 


El Vaticano contra las cuerdas

 UN NECESARIO INTROITO.

El cristianismo es una religión con aproximadamente 2000 años de existencia y su rama más poderosa y con el mayor número de fieles, la católica, cuenta con poco más de mil millones de fieles.

El catolicismo se consolidó de manera diferente a la ortodoxia o credo verdadero, primordialmente por cuanto aquel concentró en una sola cabeza, el papa, pontífice o Vicario de Cristo, el enorme poder religioso y económico-político, mientras que la ortodoxia se formó como una especie de confederación, al encontrarse  constituida por 15 Iglesias autónomas entre sí o cefálicas. Esto permitió que cada una de las dos grandes ramas del cristianismo tenga una muy diferente posición en cuanto se relaciona con el poder económico-político de los Estados. En general las relaciones de la ortodoxia con el poder político y con el sistema económico dominante han sido más discretas, menos influyentes y menos comprometidas, quizá por el mismo hecho de que la ortodoxia se ha organizado en esas 15 iglesias cefálicas, que no tienen calidad de Estado, mientras que la I. católica ha constituido un Estado, bastante influyente y bastante comprometido con el sistema imperante.

Otro aspecto que los diferencia sustancialmente tiene que ver con el estado civil: los curas católicos no pueden casarse, por prohibición del decreto del Concilio Lateranense del año 1139, pues en el Nuevo Testamento no existe ninguna ley que imponga el celibato a los curas; en cambio los popes o sacerdotes de la Iglesia ortodoxa sí pueden casarse y generalmente forman su hogar. En esto se parecen a los pastores del protestantismo, que surgió unos siglos después, con la Reforma que impulsaron Lutero y otros rebeldes líderes religiosos, cansados de los desenfrenos y la corrupción del Vaticano. Por esta razón los escándalos de pederastia, de adulterio, sodomía y otros, son mucho más frecuentes en el seno de la Iglesia católica.

 Cabe destacar que en el catolicismo sí han existido y existen sacerdotes con innegables virtudes: solidarios con su grey, comprensivos, honestos, pundonorosos, ajenos a los dogmas anacrónicos, preocupados por sus feligreses, por su comunidad, que viven sin aquellos lujos que ofenden a los millones de pobres. Son pocos, ciertamente, se encuentran en  minoría, pero existen. Por manera que no todo es negativo y esto lo dice quien no practica ningún credo. Absolutamente.

Con los años, superado el feudalismo, cuando el poder de la Iglesia católica fue enorme, con el surgimiento del capitalismo, de las revoluciones sociales, de la modernidad, la religión católica se vinculó cada vez más con el poder económico y político de los diferentes estados en donde la mayoría de la población practica dicha religión y se convirtió en parte indisoluble del sistema, lo que explica que las organizaciones religiosas tengan sus negocios, como imprentas, librerías, bienes inmuebles, regenten escuelas, colegios, universidades, sean accionistas en importantes empresas, fábricas, bancos. Es decir su reino realmente sí es de este mundo. Justamente el escandaloso asunto del Banco Ambrosiano, en la década de los 70 del siglo pasado, reveló que la corrupción económica  había llegado hasta las mismas entrañas del Vaticano; los turbios entretelones políticos y negocios financieros involucraron a poderosos religiosos y mafiosos: Paúl  Marcinkus, obispo administrador del Banco del Vaticano; Michele Sindona, banquero con nexos mafiosos; John Cody, cardenal en Chicago; Roberto Calvi, banquero al que le “suicidaron” para silenciar los escándalos; Licio Gelli, jefe de la poderosísima logia masónica P2, enfrentada por el poder al Opus Dei, llamado Il Bunattinaio, es decir el Titiritero (Cf. David A. Yallop. ¿Por voluntad de Dios? Una investigación sobre el asesinato de Juan Pablo I. Editorial Sudamericana, 1984, 2006). En fin de cuentas, ganó la partida la “Obra de Dios” y perdió la francmasonería.

En cuanto a los escándalos sexuales, estos han sido una constante y sobre ellos vamos a referirnos resumidamente en este artículo.

 

PASADO Y PRESENTE ESCALOFRIANTES.

Los hombres nunca cometen maldades tan grandes y con tanto entusiasmo como cuando lo hacen por sus convicciones religiosas.

Blas Pascal, matemático y pensador cristiano.

Hace poco tiempo, en septiembre pasado, la prensa internacional daba a conocer que un grupo de ciudadanos había presentado una demanda en la Corte Penal Internacional contra el papa Benedicto XVI y tres altos jerarcas -cardenales- de la Iglesia católica, por haber tolerado crímenes sexuales, primordialmente actos de pederastia y violaciones contra menores de edad, cometidos por curas y también por altos prelados. Quienes pedían el enjuiciamiento de esas altas autoridades católicas, eran las víctimas de estos actos de violencia sexual y pedofilia, llevados a cabo por frailes que han gozado de total impunidad, ocultación y encubrimiento sistemático de esos abusos, en EE UU, Holanda, Bélgica. Las víctimas gestionaban que el enjuiciamiento se haga extensivo a los curas violadores en otros países, calculándose que el número de sacerdotes vinculados a estos delitos, llegaba a los 20.000 y el número de víctimas - niños y niñas-, se calculaba en decenas de miles. En la solicitud para la investigación también se recordaba que en un pasado cercano se denunciaron casos similares en Irlanda, España, Brasil, etc., ¡inclusive en contra de niños con discapacidades!.  Simplemente monstruoso.

Que se haya decidido presentar ante esa Corte Internacional de justicia la demanda, aunque no se logre el condigno castigo para los depravados, por cuanto el Estado del Vaticano no es suscriptor de dicho organismo, revela  la profunda indignación por esos horrendos delitos, con relación a los cuales las más altas instancias de la Iglesia, con el papa a la cabeza, han demostrado irresponsabilidad, pues los sacerdotes violadores y pedófilos nunca han recibido la sanción correspondiente y a lo más la Iglesia ha tenido que hacer  erogaciones millonarias, como sucedió en Chicago, para indemnizar económicamente a las víctimas de estos brutales abusos y silenciar los escándalos.

 

DESDE LOS PRIMEROS TIEMPOS.

El cristianismo es la más ridícula, absurda y sangrienta religión que

nunca ha asolado el mundo.

 

VOLTAIRE. EMINENTE PENSADOR DE LA ILUSTRACIÓN, DEÍSTA.

Una brevísima referencia a la tortuosa trayectoria  de la Iglesia católica, desde los más tempranos años, primordialmente con relación a la vida sexual de papas, altos prelados y frailes, nos revela las razones por las que la corrupción y los horrorosos abusos sexuales a niños y niñas, las aventuras de alcoba con mujeres casadas, la pedofilia y sodomía, se mantienen con increíble impunidad en el seno de la Iglesia, desde hace siglos, no obstante las reiteradas denuncias y protestas de las personas directamente ofendidas o de sus familiares. Recordemos que en nuestro país, monseñor F. González Suárez, en su Historia del Ecuador, ya denunció los casos de fetos que se habían escondido en un pasaje secreto, producto de las relaciones entre frailes y monjas, en nuestro país, durante los tiempos coloniales.

A propósito de este asunto, un historiador dice lo siguiente:

“…El sentido del pudor me impide reflejar el modo de vida de las monjas. Las esposas de Dios son reclutadas por los nobles y las relaciones sexuales entre príncipes y monjas tienen una gran tradición…”. Karlheinz Deschner. “Historia sexual del cristianismo” (Ed. En: Yalde, Zaragoza, 1989).

Comencemos indicando que el supuesto primer pontífice, compañero de Jesús, Pedro, para algunos historiadores un zelote, ¡no fue soltero sino casado! Léase al respecto Marcos, I, 30; el segundo papa, Lino, también estuvo casado y tenía dos hijas; el tercero, que sería Anenkleto (Anacleto, en nuestra lengua), significa incorruptible y asimismo estuvo casado. Por manera que estos datos echan por tierra la tal ley sobre el celibato, que fue instituida al cabo de poco más de un milenio, por la Iglesia y principal responsable de estos escándalos. 

Uno de los primeros papas depravados fue Inocencio I, compañero de juergas y aventuras del  emperador romano Honorio. Se daban la gran vida, acompañados de chiquillas a las que desfloraban. Murió el 12 de abril del año 417 e insólitamente fue canonizado.

Sixto III, un papa proveniente de la aristocracia romana, fue acusado de violar a una joven religiosa; León I, recurrió al sexo para lograr sus proditorios fines políticos, contando para ello con la colaboración de Galla Placidia, madre del emperador Valentiniano, a quien le seducían las orgías. Galla cometió una infamia: ¡entregó al papa a su hija de 14 años para que la desflore!

Teodora, antigua damisela, consumada especialista en artes amatorias, se había iniciado a los 11 años en las relaciones sexuales, practicando sexo oral y masturbaciones (Cf. Juan M. González. “Teodora de Bizancio: El poder del Sexo” Ed. Planeta, 1993). Pues bien: esta mujer “devoradora de hombres” se casó con Justiniano el año 527, no obstante que el monarca conocía la tortuosa vida de su mujer.

Teodora logró colocar en el trono papal a Vigilio, quien, de acuerdo a Henry Milman, destacado historiador, era el menos digno de confianza. Pero atrapado en ese mundo de intrigas, mortales envidias y desaforadas ansias por el poder, el pontífice prematuramente murió envenenado. Teodora falleció el 548 y la ortodoxia ¡la convirtió en santa!

Juan VIII era un sodomita “conspicuo” y sin embargo fue elegido papa un 14 de diciembre de 872. Ya en el trono papal demostró otra “virtud”: le atraía la simonía. Pero no vivió mucho: también fue envenenado y rematado a martillazos en la cabeza, por los suegros del esposo de su hija y amante del papa, que así querían evitar un escándalo de proporciones.

“San” Adriano (884-885), otro papa, era adúltero, asesino y sádico. De adehala, hijo de un sacerdote.

Otra mujer vinculada al poder papal, fue Teodora la mayor, célebre por su vida licenciosa: era la esposa del cónsul y senador romano Teofilacto I y tuvieron dos hijas igualmente famosas: Teodora la joven y Marozia; esta última, en realidad hija del papa Juan X. Lo cierto es que ¡12 pontífices estuvieron ligados al poder de las dos Teodoras y Marozia, desde el 904, cuando fue elevado al trono Sergio III, hasta el año 963, fecha de la muerte de Juan XII, nieto de la famosa Marozia!

Sobre todo esta última, casada con el noble Alberico I, duque de Spoleto, era al mismo tiempo amante del papa Sergio III y en su mansión Tiberia organizaba fastuosos encuentros para los nobles y para miembros del alto clero, con jóvenes esclavos y esclavas, con los que hacían el sexo.

Juan XI, hijo de Marozia, fue un papa que heredó los vicios de su progenitor, el papa Juan X y de su madre, superándoles largamente: organizó un prostíbulo masculino para el que se reclutaba mancebos de la nobleza romana y de otras regiones de Italia. Pero el final de Marozia fue trágico: cayó en desgracia y permaneció 54 años en la prisión de Sant’ Angelo, hasta su muerte, acaecida a los 94 años. Era un espectro irreconocible.

Otro papa, Juan XII, también murió a martillazos: era bisexual y adúltero, por lo que pagó caro sus aventuras. En la noche del 14 de mayo del año 964, mientras se entregaba a relaciones con una dama romana, llegó el indignado esposo a la alcoba, sorprendiéndoles en pleno coito. Armado de un martillo le asestó al papa un golpe feroz que le destrozó el cráneo. Fue el último desliz del tristemente célebre conquistador.

René Chandelle en su obra “Traidores a Cristo. La historia maldita de los papas” (Ediciones Robinbook, Barcelona, 2006), manifiesta lo siguiente, tras la elección de Alejandro VI (1492 – 1503), Rodrigo Borgia, antes de llegar al trono papal: “Lo que llamaría la atención de cualquiera que tuviera el dudoso privilegio de contemplar la escena son las quince hermosas mujeres que bailan en ella. En el centro está Ludovica, una bella y exuberante cortesana de pelo rojo y de unos veinte años, que ataviada con un vestido de velos blancos y transparentes, mueve sus dedos húmedos sobre sus duros pezones. Detrás de ella, moviendo sus caderas desnudas, se encuentran Giovanna y Lisa, dos prostitutas casi adolescentes, inequívocamente llegadas desde el sur de la península…”.

A Borgia se le conoce como un papa pervertido, experto envenenador, incestuoso, cruel y también sodomita. Una de sus primeras amantes fue Vanozza Catanei y luego Giulia Farnesi; esta última de 15 años, cuando él frisaba los 58. Giulia se casó con Orsino Orsini, pero vivía con ambos: con su engañado esposo y con su amante, el papa. Lucrecia, la hija de Alejandro, fue famosa por su vida licenciosa. Según E. Frattini, a fines de 1494 y principios de 1495, los miembros de la familia Borgia que se habían contagiado con la sífilis, sumaban 17, incluidos el mismo papa y su hijo César. Al pontífice se le conocería como “Papa Sífilis VI” (Cf. E. Frattini. Op.cit., pp. 194-195; J. Blaschke, J. M. Ibañez, P. Palao Pons. La Caída del Imperio Vaticano. Ed. Robin Book, 1992).

Y dando un gran salto, llegamos a nuestro tiempo: Ratzinger, el actual papa, ¡fue miembro de las juventudes hitlerianas! y nombrado por Juan Pablo II Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Por ello, persiguió tenazmente a los representantes de la Teología de la Liberación; por ello mismo y por otras cosas, se le conocía como el Panzercardinal, el Gran Inquisidor; el diario británico The Daily Telegraph le motejó de “El Rottweiler de Dios” y otro diario, Sun, ironizaba con su apellido: “De las juventudes hitlerianas a papa Ratzi” (Cf. E. Frattini. Op. Cit., Cap. XV. La era polaca y el tiempo alemán.)

En este punto y para concluir, transcribimos las palabras de un talentoso humorista: 

 “Si te crees que hay un Dios, un Dios que hizo tu cuerpo y aún piensas que puedes hacer algo sucio con ese cuerpo, entonces el problema no es tuyo, es del fabricante”. Lenny Bruce, humorista y comediante estadounidense. (En: Eric Frattini. “Los Papas y el Sexo. Dosieres Secretos del Vaticano: Pederastas, Violadores, Homosexuales…”, Espasa, 2010).

Por manera que en estos tiempos de reinado de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, el relajo continúa; algunos de los personajes de sotana y sandalias, siguen disfrutando del sexo, como sus antepasados, aunque recurriendo a formas más refinadas y  procurando consumarlas con el mayor sigilo; por esta razón tampoco ha desaparecido la impunidad de los  pederastas, violadores y adúlteros de los claustros, quienes  tienen licencia, pero no para matar, como en esa serie de James Bond, sino para fornicar, cometer adulterio, sodomizar a las víctimas, para practicar la pederastia. Mientras tanto el papa que alguna vez manifestara que añora el Medievo, considera que la concesión de derechos civiles a los homosexuales que no son religiosos ¡conduciría a la destrucción de la familia! Y siguiendo este razonamiento de Ratzinger, ¿acaso los curas pederastas, adúlteros, homosexuales, no conducen a la destrucción de la feligresía? No hay duda: la hipocresía, la doble moral, reinan en el Vaticano. ¿Quién es el culpable de todo este pandemónium? L. Bruce nos dio una pista, podría ser esa…



 


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