Ediciones Anteriores
 
Año 14 - Octubre/2011
BIMESTRAL
N° 65
cultura    INICIO      Martes 18 de Junio del 2019    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
EL VATICANO CONTRA LAS CUERDAS

  POLƍTICA
DIOS Y LA POLITICA
JUICIOS MILLONARIOS

  DENUNCIA
LA DOBLE MORAL

  ENTREVISTA
EN LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
PAÚL GRANDA: SOY UN APASIONADO POR MI CIUDAD
NUEVAS OBRAS HISTORICAS

  OPINIƓN
UN LIBRO PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRAS REALIDADES
EL OBSERVADOR
APOLOGÍA DEL DELITO DE LÍDERES

  CULTURA
¿DE QUIÉN SON LAS PAREDES?
UN MÚSICO TALENTOSO

  COMUNIDAD
CAMPAÑA POR LA PAZ

  EDUCACIƓN
A LOS 40 AÑOS DE GRADUACIÓN

POR: Froilán Quezada

 

 


¿De quién son las paredes?

1.- Las paredes están ubicadas en el límite de lo privado y lo público, como lo piensa Román G. Mazzilli. Privadas por dentro, públicas por fuera, son diurnas y nocturnas -prisión y libertad- estáticas, sobrias y solitarias.

Las murallas proyectan claridad y sombra, silencio y complicidad y, en ocasiones, suelen amanecer signadas, ataviadas con grafitos (grafitis), expresión-tinta de una generación que ha perdido su virginal candidez, y retando cualquiera estatuto o exclusión -y hasta el propio “nuevo orden” capital-, irrumpe en los espacios colectivos.

Sólo entonces, alzadas junto a los costados, son un homenaje a la libertad de palabra de los impacientes habitantes urbanos, tributarios de un orden impuesto; que han transformado aquel aforismo de “La muralla es el papel del canalla “en “La muralla es un campo de batalla” o en otros más incisivos: “Si la prensa es canalla…que hablen las murallas”, “Si la prensa es del capital, las paredes son nuestras”.

2.- Los grafitos son parte de una nueva cultura; imaginario citadino y contestatario, rebelión urbana en la que las palabras apuntan y se disparan como “pétalos” contra lo añejo, el simulacro, la placidez y el consumismo. Esencia

La condición de los grafitos es la de ser desafiantes, porque provienen del descontento de inquietos moradores anti-convencionales, que han hecho de las paredes su irrenunciable pizarrón, del aerosol su sangre y de las pintas su forma de ser, su identidad.

Los grafitos son una manera distinta de escribir lo que se guarda y no se quiere decir, por ejemplo: Con velada nostalgia “En el Ecuador nos hemos quedado los niños, los viejitos y los valientes”, con veracidad “Tengo ambre. Ya me comí la h”, o con total desesperanza “El mundo fue y será una porquería”

3.- Los grafitos son proclamas, invenciones, imputaciones, profecías, con cierto humor anarquista (como si el anarquismo fuera realmente lo único digno de vivir) de la cotidianeidad y por eso cultura cuestionadora e insurrecta, modo de vida que arrolla y desaparece. Son rupturas fragmentarias, que no pueden concebirse, peor parirse, en espacios feriales predestinados por municipalidades o gobernaciones; su riqueza precisamente radica ahí, en la ruptura con todo lo establecido, con las reglas del juego constitutivas de un orden excluyente, represivo y transgresor.

4.-Los grafitos también son filosofía de la vida y poesía; filosofía de la vida que se piensa y se traduce en arte: “Ignorante la sabiduría te anda buscando. Cuídate”, aunque más no sea en los recovecos del alma del que escribe o del que lee precipitadamente asaltado por lo imprevisible, y es poesía que viene desde el tiempo pasado o del presente, con Huidobro, Sábato, Borges, Cortázar o de la mano de rapsodas anónimos de la modernidad.

Una pared de hospital popular decía “La vida es una cuestión de vida o muerte”, en tanto la muralla de un recinto electoral insinuaba:” Los perros le ladran porque va vestido de Excepción”, mientras ejercía mi derecho a la anulación del voto, en homenaje al mito de la democracia.

Algunos grafitos redefinen el amor: “Ven a dormir conmigo, no haremos el amor, él nos hará”, otros critican con razón “La razón no sirve para la existencia”, o nos acercan a un pesimismo necesario “La muerte es una vida vivida. La vida una muerte que viene”.

5.- Lejos de las empresas de comunicación, de los fabricantes de sueños oficiales, los grafitos son expresión espontánea, fugaz, cuestionadora de una sociedad acostumbrada al caramelo de la noticia manipulada por anochecidos operadores de la información, ideologizadores-ideologizados, aunque “El problema no es que nos mientan, el problema es que les creamos.”

Los grafitos propiciamente aparecen para escudarnos de la monotonía y del imperio de la asfixiante publicidad - contaminación auditiva-visual-corporal - que la respiramos cada día a través de todos nuestros poros.

Cuando leo un grafito pienso en la utopía, aunque la escritura prontamente la borren los apurados garantes del ornato de la ciudad que, desde luego, no pueden borrar -tampoco sus jefes- la pobreza generalizada, el hambre atroz y la inconformidad.

El último grafito que leí sobre el cuello de un muro en la Plaza de Santo Domingo poéticamente decía “Quítame el cielo para volar más alto “y lo quitaron (no precisamente al cielo sino al grafito) a los pocos minutos, porque atentaba contra el ornato.

Soy un amistoso devoto de la cultura graffiti, porque las paredes limpias no me dicen nada.

Con su perdón señor ornato con cabeza de alcalde…



 


ENCUESTA
¿Está de acuerdo usted que el Tranvía pase por la Calle Gran Colombia en Cuenca?
SI
NO

resultados


  Dirección: Sucre 3-90 y vargas Machuca
3er. Piso, oficina #31
Teléfono: (593-7)2841019
Fax: (593-7)2841103

Copyright © 2012 PROCORP