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Año 12 - Junio/2009
BIMESTRAL
N° 51
patrimonio    INICIO      Lunes 18 de Diciembre del 2017    
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La Villa Roselena

El Dr. Juan Iñiguez Vintimilla decide construir esta singular casona, muy cerca del colegio Benigno Malo, causando la admiración y la preocupación de sus amistades, por arriesgarse a vivir en “media pampa”, como se acostumbraba decir en aquellas épocas. Es el fotógrafo Serrano que en el año de 1927, logra inmortalizarla en una histórica fotografía donde se aprecia claramente, que el paisaje que la rodea es únicamente una vegetación característica, sin otras edificaciones que le hagan compañía.
Construida en plena Avenida Solano, en la segunda década del siglo XX, tiene un estilo Neocolonial, que es a la vez,  un estilo Neoecléctico, que tomando detalles de diferentes estilos y períodos históricos se organiza de manera hasta cierto punto armónica. Las casas neocoloniales se caracterizan por tener una forma rectangular, no superan las tres plantas, la vida se organiza entre la segunda y tercera planta, donde seguramente se cuentan los dormitorios, con áreas de estar y pasillos amplios. La villa Roselena tenía estas características, además con una línea de techumbre combinada, con dos torres y ventanales con entrada de luz semicirculares o arcos de medio punto, además de otras ventanas rectangulares y ovaladas. Llamaba la atención un pórtico, sin detalles ostentosos, que venía de una entrada con una reja de ladrillo muy común en nuestra ciudad, que a su vez, arrancaba de una sinuosa puerta de hierro, que tenía como remate el nombre de la villa.
Según los ex alumnos de la Facultad de Arquitectura, hoy graduados, que por tener que cumplir sus prácticas de las sesenta horas reglamentarias para su final de carrera, realizaron hace algunos años el re-elevamiento de la Avenida Solano, y pusieron en las manos de los técnicos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, la documentación completa, esta vivienda tenía valores imponderables para ser declarada patrimonial, porque además de todos los aspectos que hemos señalado, hasta el momento tenía en su interior otros valores artísticos sobresalientes en pintura mural de cielo rasos y paredes, que llevaban la firma de su autor, el artista Leonidas V. Paredes H. como se puede apreciar en las ilustraciones:
Pero el 1 de Mayo del 2008, a tempranas horas de la mañana, se ejecutó la más cruenta arremetida contra este bien patrimonial, en medio de una pertinaz lluvia, aprovechando el feriado, se demolía la villa Roselena, sin que nadie pudiera hacer nada para impedirlo. Desgraciadamente nos llegó tarde la noticia y cuando fuimos, nos encontramos con la última de las volquetas que desalojaba los escombros. Y hasta el día de hoy no se conoce, ¿qué correctivos se tomaron ante semejante atropello?.
Ahora no nos preocupa realmente que este hecho, como muchos otros,  no haya tenido la atención de las autoridades, de la forma más disciplinada posible, cuando ya se cumplió un año,  que inclusive técnicos del INPC que firmaron la autorización de su demolición estén gozando de una beca fuera del país; lo que nos inquieta es que en Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, se siguen dando estos casos, en este año se han demolido al menos unas ocho casas con valores patrimoniales, en la calle Padre Aguirre, en la Borrero, en la Av. Paseo de los Cañaris, dos construcciones, en la Av. Francisco Moscoso,  en la calle Pdte. Córdova y Juan Montalvo, en la ciudadela Católica, etc. Sumando a ellas, la exorbitante cantidad de parqueaderos que pululan en el centro histórico.
Como vemos la vista gorda es también una destreza que se aprende a la velocidad, inclusive más rápido que un curso de especialización fuera del país.  Y ojo, que no se puede reclamar nada, bajo pena de quedar supuestamente “excluido” de todo círculo. En muchos casos,  ha costado inclusive los honorarios de un abogado, entender cómo funcionan las cosas, y también comprender por qué valiosos profesionales, prefieren la soledad de su despacho a ser miembros de semejante cadena de irregularidades.
Sobre este tema Monika López, opinaba: “el mundo que nos rodea, en nuestro caso, el mundo urbano del que formamos parte, se constituye en un paisaje al que lo imaginamos siempre propio, visible, coherente, claro, y que lo aprendemos cada día”. De acuerdo con esto los procesos de construcción de la identidad de los individuos y de los grupos sociales de los que se forma parte, están ligados a lo que miramos, vivimos y experimentamos, de allí el concepto de identidades urbanas.
“Para los cuencanos que han vivido en el sector de El Ejido, todo ese entramado de construcciones, espacios que se fueron urbanizando, y cada hermosa villa que fue apareciendo, se tornó parte de ese paisaje propio, del “lugar de uno”. Unas construcciones como los claros referentes de la arquitectura que iba desarrollándose en el siglo XX y otras, las sagradas, las que ya estaban allí desde antes que nosotros”. Y que si es posible,  puedan seguir estando para que nuestros hijos y nietos las disfruten.
Hoy no apelamos a nada, ya entendimos que lo que se hace con la mano sí se puede borrar con el codo, solamente queremos dejar constancia, que vamos sumando las alteraciones patrimoniales, y existe un grupo de entusiastas por el patrimonio que van documentando los hechos, con la esperanza de que algún día, llegue quien tenga la mente y la ética, para defender la historia, que lo que hoy contamos, no pase de ser un penoso recuerdo.



 


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