Ediciones Anteriores
 
Año 18 - Octubre/2016
BIMESTRAL
N° 95
polÍtica    INICIO      Jueves 09 de Julio del 2020    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
HECHICEROS DE LAS REVOLUCIONES DE LOS COLORES

  POLÍTICA
WL PUEBLO QUIERE HABLAR Y DECIDIR!

  HISTORIA
ABYA YALA, EL VERDADERO NOMBRE DE EETSE CONTINENTE

  JUDICIAL
REENCUENTRO CON LA JUSTICIA

  PATRIMONIO
LA CORONA DE LA "POLÉMICA"

  CULTURA
CULTURA Y CREACIÓN
LA FOTO Y LOS RECUERDOS
LOS VERSOS EN LA MÚSICA
PÁGINA LITERARIA

  TURISMO
CAPTURANDO MEMORIAS EN REPÚBLICA DOMINICANA

  COMUNIDAD
TRABAJANDO POR LA INCLUSIÓN

POR: Galo Muñoz Arce

 

 


El pueblo quiere hablar y decidir!

La sociedad ecuatoriana se debate entre el agotamiento y la frustración. Agotamiento de un modelo de gobierno autoritario, nepotista y corrupto, que ha privilegiado políticas regresivas antes que las progresivas.  Un gobierno que no solo muestra su profunda ineptitud e insensibilidad al momento de enfrentar la dura crisis económica que nos agobia, sino que en gran medida es causante de dicha crisis, al no haber  impulsado la transformación de la matriz productiva.

Un gobierno que despierta una creciente frustración por el incumplimiento de tantas promesas de transformación. El ideal de que otro Ecuador si es posible volvió a enturbiarse con las viejas formas partidocráticas del ejercicio del poder político, que han regresado de la mano de este gobierno.

Pero ni el país se detiene, ni el pueblo deja de soñar. La democracia y la libertad son el camino; esa es la ruta tantas veces  emprendida y tantas veces extraviada, pero insustituible. El pueblo jamás optó por el espejismo de una obra pública dispendiosa y faraónica que disimula la restricción de sus derechos y libertades fundamentales; no quiere que el cemento ahogue su voz. El pueblo quiere hablar y decidir.

Los sectores populares ansían una transformación profunda de la sociedad. Y aunque la coyuntura vuelva a acelerar los tiempos electorales, no se puede eludir la responsabilidad estratégica. Así como debemos responder a los desafíos del momento, tenemos que plantear una agenda para la transición.

Desmontar el correísmo constituye una necesidad imperiosa para recuperar la democracia y evitar el desmantelamiento de la organización social. Necesitamos las condiciones para hacer las  reformas estructurales mínimas no emprendidas por el gobierno de Correa. Para ello se requiere del compromiso de los más amplios sectores sociales y políticos de Ecuador.

La derecha quiere rebasar

Lo peor de parte de una sociedad manipulada por la política, es ver a pobres defendiendo a ricos, culpables de su pobreza
(Paulo Coelho).
No hay que confundirse con ciertas teorías de la derecha que hablan del “fin de la historia”, el “fin de las ideologías”, o de “rebasar a las ideologías”, o el “superar la lucha de clases”, etc., todos las cuales tiene propósitos neocoloniales y que difieren totalmente de nuestra racionalidad andina.
 

La derecha quiere rebasar las ideologías para imponer la hegemonía del capital, y nosotros los andinos pretendemos ampliar las ideologías para convivir en la variedad y la diferencia de conciencias, lo cual es totalmente diferente.

Si bien hay que cuestionar el dogmatismo de la izquierda occidentalizada, no se puede caer en un eclecticismo o un inclusivismo, incauto e ingenuo, para ser cómplices de la homogenización del pensamiento dominante.

¿Cómo se puede pretender dialogar con la derecha para buscar con ellos “la defensa de los más vulnerables, terminar con la explotación y opresión, la defensa de la naturaleza”?
¿Desde cuándo acá la derecha, en el Ecuador o en alguna parte del mundo, se ha interesado por los más vulnerables, por la opresión, por la naturaleza?. Desde cuando acá, “la única ideología que hará levantar al Ecuador es la unidad sin exclusión”, para palmearse con Nebot o con Laso. Acaso poniéndose a la cola de la derecha y sacando mayor porcentaje ya no van a estar entre los últimos?

Aquí lo que se ve, como siempre, es que en tiempo de elecciones saltan los intereses personales y se puede ver quienes realmente son. Aquí se desnudan tal cual son, pero luego que pasan las elecciones y dependiendo de cómo les ha ido, salen sus discursos rebeldes, revolucionarios, identitarios.

A pretexto de combatir al correismo se ponen a la cola de la derecha esperando remar alguna tajada, pues creen que serán los próximos ganadores y no confían en otras posibilidades como el “Acuerdo Nacional por el Cambio”.
 

Conjuntamente entonan con la derecha que ya desaparecieron las ideologías y de que ellos van a recuperar la democracia, la institucionalidad, la separación de poderes, etc.; cuando a ellos les importa un “pepino” los indios y peor sus epistemologías y paradigmas.

Lo mismo se puede decir de los “indígenas”  y no indígenas que están en Alianza País y otros partidos, lo cual demuestra que no es la raza o la etnia o una genética la que determina una posición sino la manera de asumir y de responder a la vida y la “realidad”.

El racismo no se define por el dominio de los blancos sobre la gente de color, sino por el tipo de ser humano: blanco, indio, mestizo, negro, cholo, montubio, que hace posible tal dominación.

Por lo tanto, hablar y unirse con la derecha que ha atacado desde hace 524 años al mundo andino, indudablemente que es una traición. Como los felipillos en la época de la invasión ayudando a los colonizadores, ahora los neo-felipillos poniendo la alfombra roja a los grupos hegemónicos.

Los que hoy se hacen los abiertos y democráticos cuando necesitan del voto de todos pero que luego les dan yuca, tal como somos testigos de la historia política nacional y mundial. En todo caso, existe la esperanza y la posibilidad de construir el Sumak Kawsay, que garantice y asegure un estado democrático, plurinacional e intercultural, desde la propuesta de ACUERDO NACIONAL POR EL CAMBIO.

Con la derecha es soñar en castillos en el aire, pero, algunitos ya lo creen posible y seguramente piensan que metiéndose en su patio los van a convencer de luchar por los oprimidos.

La alternativa es una tarea pendiente
Nuestro horizonte estratégico es anticapitalista. Tenemos la responsabilidad de edificar, a partir de una acción unitaria, vigorosa de todas las fuerzas comprometidas con el cambio, una sociedad en la que nadie sea víctima de la marginación y la explotación; y donde todos los habitantes del Ecuador vivamos con dignidad, con libertad e igualdad y en armonía con la naturaleza.

La construcción de una alternativa pasa por el reconocimiento de los espacios de lucha y resistencia al capitalismo que se han creado a lo largo de varias décadas. Hay que reconocer y destacar el liderazgo de los movimientos sociales –particularmente, indígena, sindical y ecologista- en el proceso de resistencia al correísmo y, anteriormente al neoliberalismo.

Desde esta perspectiva, la unidad  de los sectores populares y democráticos sigue siendo necesaria e impostergable. Al margen de las tergiversaciones y lecturas sesgadas de las derechas correísta y no correísta, la izquierda debe realizar un ejercicio de aprendizaje de los errores del pasado, demostrar  en la práctica que está dispuesta a dejar el dogmatismo y la intolerancia que muchas veces la caracterizan.
 

La construcción de una sociedad democrática no puede conducir a la instalación de nuevas formas de dominación, (Correa, Lenín, Glas, Lasso, Viteri, González, Noboa, Lucio). No podemos cambiar un caudillo por otro caudillo. La democracia es la tarea insustituible. No una democracia con adjetivos, sino una democracia en su sentido esencial; es decir, otorgarle a la sociedad el poder de decisión, la capacidad de definir autónomamente su proyecto de vida sobre la base de justicia e igualdad.

Si algo nos ha enseñado la historia reciente de América Latina y el mundo, es que no puede darse ningún proceso de cambio e innovación para los pobres y excluidos sin su inclusión y protagonismo. Insistimos, este es el momento de escuchar a la mayor cantidad de personas, particularmente de  los sectores populares. Pero también es necesario recoger los aportes críticos de los intelectuales honestos y comprometidos con el país. Una pedagogía desde las bases sociales requiere de las ideas renovadas y creativas. Desde ahí se construye la alternativa.

Paco Moncayo y Acuerdo Nacional por el Cambio
Paco Moncayo Gallegos funge como candidato  a la presidencia de la República por el  Frente Acuerdo Nacional por el Cambio y su primera oferta fue recuperar las libertades y fiscalizar. Su elección se produjo por unanimidad en el marco de su integrantes, Movimiento Pachakutik, Unidad Popular, Partido Sociaslista Revolucionario, (Enrique Ayala), Izquierda Democrática, Frente Unitario de Trabajadores, más 12 movimientos políticos y sociales.

Fue legislador, alcalde de Quito por dos ocasiones y comandó como jefe del Ejército el enfrentamiento armado con el Perú en 1996. Visiblemente emocionado, en su primera intervención ante un salón lleno y de reiteradas ovaciones, Moncayo dijo que el pueblo ha entendido que la equidad y justicia social no se la puede lograr a costa de la libertad, y cuestionó la opresión, violencia, frustración y fracaso que nos deja la historia.

“La historia reivindica el pensamiento sencillo de la justicia social con libertad”, puntualizó, por lo que consideró “un momento trascendental” en su vida política. “Hoy más que nunca este país requiere reivindicar la ética pública, la honestidad como virtud suprema de los mandatarios. Hoy más que nunca se va a levantar estándares para pasear por la patria este mensaje fundamental”, dijo Moncayo.

Acuerdo Nacional por el cambio es un amplio espacio de confluencia de agrupaciones sociales y políticas que convocan al Ecuador entero a consolidar una gran convergencia diversa y democrática para enfrentar la crisis, el caudillismo correísta que no solo la niega sino que la empeora, y a las pretensiones de la derecha de retomar el gobierno. Ambas posturas son la continuidad del pasado.

En el Acuerdo Nacional por el cambio participan  trabajadores, profesionales, empresarios, intelectuales, indígenas, afro ecuatorianos, montubios, maestros, estudiantes, comunicadores, jubilados, pobladores, pequeños comerciantes, emprendedores, funcionarios públicos, ex combatientes, jóvenes, militantes de centro, de izquierda, de agrupaciones ciudadanas, culturales y deportivas, personas que tienen empleo, que trabajan por cuenta propia, y también desempleados y personas con trabajo informal.

Entre las bases programáticas para construir un gobierno de unidad nacional, amplio, democrático, soberano, plurinacional e intercultural, Acuerdo Nacional por el Cambio  se plantea:
Desarrollar una economía productiva y solidaria Enfrentar la crisis con un giro fundamental al modelo económico autoritario y extractivista para pasar a un modelo centrado en la producción de bienes y servicios con valor agregado que genere empleo estable y seguro.
Impulsar el papel del Estado como regulador y dinamizador del desarrollo, dando garantías a los sectores privado y de economía social y solidaria para que cumplan su papel en la manufactura, la industria, la producción agraria y el turismo, que generan trabajo y seguridad. Promover las pymes y comprometerse a mantener y crear empleo, con seguridad jurídica para los emprendedores y trabajadores.

Respetar las libertades públicas y los derechos ciudadanos El fin fundamental del Estado es el servicio de la sociedad y la garantía de los derechos humanos, de las libertades individuales y colectivas. El gobierno existe para que la ciudadanía pueda ejercer a plenitud las libertades de expresión, organización, movilización y resistencia, eliminando cualquier forma de discrimen en un marco intercultural que garantice la plurinacionalidad y las diversidades.

Defender y profundizar la democracia El Estado constitucional de derechos solo será una realidad si existe una democracia radical en el Ecuador. Defendemos un régimen con división e independencia de las funciones del Estado de derecho, haciendo de la participación directa y libre la vía principal de democratización de la sociedad, junto con la efectiva aplicación de los derechos económicos y sociales.

Promover la ética pública y lucha contra la corrupción Ganar la confianza de la ciudadanía para una acción gubernamental que tenga en su base la ética en el manejo de los recursos públicos y la conducción de Estado, para erradicar la corrupción. Investigar a fondo los numerosos casos de mal uso y de despilfarro de los bienes y fondos públicos. Sancionar con toda fuerza la corrupción e impedir la impunidad.

Tenemos la capacidad para hacerlo y para soñar en un mundo de igualdad, libertad, solidaridad para todos y todas. Tenemos que comprender que este anhelo solo será posible con la acción colectiva y unitaria. Es la hora de rescatar la herencia de los forjadores de nuestra historia y sus luchas. Los procesos de independencia de Nuestra América nos invitan a asumir las tareas históricas pendientes y acumuladas, luchando por nuestra liberación.
(Fuentes de información,  La Democracia y la Libertad so n el Camino, Movimiento Montecristi Vive, Ecuarunari, Acuerdo Nacional por el Cambio.)


 


ENCUESTA
¿Está de acuerdo usted que el Tranvía pase por la Calle Gran Colombia en Cuenca?
SI
NO

resultados


  Dirección: Sucre 3-90 y vargas Machuca
3er. Piso, oficina #31
Teléfono: (593-7)2841019
Fax: (593-7)2841103

Copyright © 2012 PROCORP