Ediciones Anteriores
 
Año 17 - Junio/2015
BIMESTRAL
N° 87
internacional    INICIO      Jueves 09 de Julio del 2020    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
UN IMPERIALISMO "SANTIFICADO"

  NACIONAL
NUESTRA POLÍTICA
MARCHA DE LA INTERCULTURALIDAD

  ENTREVISTA
ENTREGARÉ UNA UNIVERSIDAD DISTINTA

  COMUNIDAD
XIV JORNADAS DEPORTIVAS SIREDIS 2015

  TURISMO
TURISMO Y TRADICIÓN

  NOTICIAS
NOTICIAS

  CULTURA Y CRECIÓN
EL LIBRO: ENCANTO Y SABIDURÍA
EL PREMIO NACIONAL DE CULTURA "EUGENIO ESPEJO" Y SUS PUNTOS SUSPENSIVOS
NELA MARTÍNEZ SÍMBOLO INMORTAL DE LA MUJER LATINOAMERICANA

  ANIVERSARIO
HATÚN CAÑAR CELEBRA 191 AÑOS DE CANTONIZACIÓN

POR: Marco Robles L.

 

 


Un imperialismo santificado
De cómo el imperialismo se ha convertido en inocuo y bienaventurado.
Leyendo el interesante artículo del Dr. Rodrigo Borja Cevallos, “El poder mundial” (El Comercio, p. 8. Domingo 05-04-2015), se puede deducir que el imperialismo estadounidense en estos últimos tiempos prácticamente se ha convertido en un sistema político no solamente inofensivo, sino sobre todo en un excepcional productor de ciencia y conocimiento, que generosamente entrega al mundo a través de sus universidades y centros de alta tecnología, por lo que, acotamos nosotros, semejante grandioso aporte debería ser merecedor de la gratitud y el reconocimiento de la comunidad internacional. Por lo señalado, igualmente podría deducirse que lo sustancial de dicho imperialismo ya no será nunca más el Pentágono, o Ministerio de Guerra, ni se diga el complejo militar industrial-CMI que, como símbolos de un sistema violento, prácticamente han pasado a mejor vida, sino ¡“Silicon Valley”!, es decir el “Valle del silicio” (lleva este nombre, porque en ese lugar, ubicado en el condado  Santa Clara, California, hace aprox. 4 décadas, ya se producían en grandes cantidades los semiconductores –transistores de silicio- para las compañías que fabricaban computadoras), que en estos tiempos de vertiginosos cambios, representa el extraordinario desarrollo científico-técnico, los prodigiosos conocimientos que se han logrado en sus centros universitarios y de investigación, por todo lo cual ahora sí, se supone, EE UU entraña la quintaesencia de la democracia, e irradia su beatífica imagen a todos los rincones del orbe. Digamos alborozados: ¡Adiós imperialismo! ¡Adiós guerras desatadas para el saqueo de los recursos naturales de los países que han sido víctimas de esa política opresora! ¡Adiós dictaduras orquestadas por la CÍA! La amenaza a Venezuela ¡solamente ha sido una inocente charada del Nobel de la Paz, Barack Obama!; la guerra en Ucrania ¡no existe!, porque las grandes empresas productoras de armas, como Raytheon o McDonnel Douglas, de ninguna manera se encuentran interesadas en vender al Pentágono instrumentos y máquinas que siembran la muerte, ni el conflicto con el que se quiere destruir a Siria, como ya se hizo con la desaparecida Libia; el horroroso asunto en Yemen, con sus masacres y la destrucción del país, ¡no pasa de ser una visión fantasmagórica! Ahora sí, reiteramos, hasta podríamos suscribir -si careciéramos de los indispensables escrúpulos-, junto con Francis Fukuyama, su “maravillosa” tesis del fin de la historia. Recordemos que F. Fukuyama es el autor de esa vergonzosa carta a George Bush hijo, de 20-09-2001, junto con otros intelectuales al servicio de los intereses imperialistas, ¡prácticamente exigiendo la intervención militar en Irak! (Cf.: Tariq Alí. El Choque de los fundamentalismos. Ed. Alianza Editorial. Madrid, 2002, p. 357), que significó la destrucción de ese país y la muerte de aprox. ¡1.300.000 de sus ciudadanos!
Sin embargo, como la realidad suele ser más inexorable que las peores pesadillas, esa afirmación del ex mandatario queda refutada, en virtud de que no son los avances científico-técnicos y los grandes aportes al desarrollo de la ciencia y de la cultura de los centros de educación superior de la súper potencia -¡que, desde luego, ninguna persona con algún grado de cultura e ilustración se atrevería a negar!- la característica fundamental del imperialismo en nuestro tiempo, sino la naturaleza arrogante, de gendarme y mesiánica de su política internacional, o su geopolítica, si preferimos utilizar este término, así como el carácter explotador, el implacable dominio de los monopolios, las guerras para el saqueo de los recursos de países del Tercer Mundo, y casa adentro, la desigualdad, el incremento de la pobreza y el desempleo, especialmente en los grupos sociales víctimas de la marginación, los discrímenes raciales, e incluso esas nuevas olas del impune y  brutal racismo, lo que caracterizan al imperialismo, por lo que los organismos e instituciones como el referido CMI, el Pentágono, ni se encuentran enfermos, ni se han ido al otro mundo, sino que todavía gozan de muy buena salud y continúan activos, como en sus “mejores tiempos”, los del Vietnam heroico, por ejemplo. Suficiente es considerar las últimas aventuras de EE UU: en Libia, junto con Francia; en Siria, recurriendo a mercenarios fanáticos y con la colaboración de algunos países de la OTAN; en Ucrania, luego de contribuir al derrocamiento de Víctor Yanukóvich y con la intervención de países miembros de la OTAN, el brazo armado del imperialismo en Europa; la prolongada presencia en Irak, con un Estado prácticamente fallido, un país destruido, en ruinas, profundamente humillado, y víctima del saqueo del petróleo por las transnacionales imperialistas; Afganistán, con similar suerte, en donde los EE UU, luego de que en la década pasada desataron masacres (“Sólo en la primera semana del año 2002, los bombardeos B-52 guiados por satélites masacraron 32 civiles en una aldea situada en el este del país. Poco antes, los mismos bombarderos incendiaron otra villa, matando a 52 personas, entre ellas 25 niños, 10 mujeres y 17 campesinos”-Cf. J. Ziegler. Los nuevos amos del mundo. Ediciones Destino, 2004, p. 47). Lo más despreciable es que, según da cuenta Ziegler, en la prensa norteamericana de gran tiraje, ¡nunca se publicó ningún artículo sobre estas masacres!, y ahora, con Obama, ¡han decidido quedarse por tiempo indefinido!, conservando las bases militares, que  apuntan a China, primordialmente. Por manera que es completamente erróneo decir que ya el Pentágono (una vez más aclaramos que es el Ministerio de Guerra de EE UU), ha pasado a un segundo plano.

Una alianza escalofriante.
El CMI continúa jugando un papel excepcional y determinante en la política internacional de EE UU. ¿Por qué razones? En virtud de que esa alianza militar-industrial y política constituye una estructura verdaderamente sólida, de los más poderosos monopolios de la industria destinada a la fabricación de armas, tanto convencionales como de destrucción masiva, que actúa en plena coordinación con el aparato militar-estatal, es decir con el Pentágono, con el que concreta fabulosos negocios y conforme a los intereses económico-políticos de los grupos dominantes. Estas cuestiones que no son baladíes, no debería soslayar un intelectual y político que se estima conoce ampliamente la situación internacional, como el ex mandatario.
Lo medular de esta cuestión igualmente radica en que esa temible alianza de la industria militar con el Pentágono, de ninguna manera ha sido para la defensa de EE UU, para proteger su integridad territorial ante una supuesta amenaza de otras naciones, o para frenar maniobras desestabilizadoras, porque prácticamente desde su independencia del dominio de Gran Bretaña, en 1776, nadie, absolutamente nadie ha amenazado a la súper potencia, ningún país ha desatado conflictos bélicos en su contra, menos ha invadido su territorio. En la realidad ha sido todo lo contrario: el Estado norteamericano es el que ha desatado una violencia inusitada e innumerables conflictos militares –se podría decir, sin caer en la exageración: en los 239 años de vida de EE UU, como nación soberana, igual o superior número de guerras ha desatado contra numerosos países, en todos los continentes-, como sucedió contra Vietnam, la desaparecida Yugoslavia; ha invadido países, como en Afganistán, Irak, Libia, en el presente siglo; el Congo (recuérdese el asesinato de P. Lumumba), Indonesia (más de un millón de comunistas asesinados (“…eran destripados y colgaban sus genitales en ciertos lugares para instigar miedo. Eran descripciones de ríos teñidos de rojo durante días, plagados de cadáveres” Cf. Tariq Ali, Oliver Stone. La historia Oculta de los Estados Unidos, Ed. Pasado&Presente, 2011,p. 71), Panamá, Guatemala, Granada, etc., a mediados y postrimerías del siglo pasado; ha impuesto o alentado dictaduras feroces, como las de “Tacho” Somoza, la de Leónidas Trujillo, el siniestro “Chacal del Caribe”, los Duvalier padre e hijo, feroces autócratas de ese martirizado país que sigue siendo Haití, Pérez Jiménez y otros, en un pasado no lejano, o las de Juan María Bordaberry, Augusto Pinochet, los Coroneles en Argentina, en tiempos más próximos al nuestro; todo esto para apoderarse o controlar los recursos naturales de los países convertidos en víctimas de esa política neocolonial arrogante y cruel.

Las bases militares en todos los confines planetarios.
El autor Jules Dufour, en su artículo muy importante y revelador, “La red Mundial de Bases Militares de los Estados Unidos” (Global Research, September 24, 2010. Versión en español de 07-12-2014), dice en la primera parte de su trabajo:
“Los cuatro elementos principales de la estrategia de conquista y dominación del mundo por los estadounidenses son el control de la economía mundial y los mercados financieros, la mano puesta sobre los recursos naturales (materias primas y recursos energéticos), neurálgicos para el desarrollo de sus bienes y su poder en la perspectiva de las actividades de las corporaciones multinacionales, la puesta en tutela de 191 miembros gubernamentales de la Organización de las Naciones Unidas y, finalmente, la conquista, la ocupación y la vigilancia de estos elementos gracias a una red de bases o instalaciones militares que cubren el conjunto del planeta (continentes, océanos y espacio ultraterrestre). Se trata de un imperio donde es bien difícil determinar su amplitud” (Op. Cit., p. 1/8).
Asimismo es muy importante considerar que la OTAN, a la cabeza con EE UU, y en estos tiempos en los que supuestamente reina “Silicon Valley” y ha ingresado al pasado el Pentágono, ¡tiene emplazadas 400 bases militares rodeando a la Federación Rusa! (Declaración del viceministro ruso de Defensa, Anatoli Antónov el 18-04-2015, en la Emisora Эхо Москвы-Eco de Moscú), como ilustra el mapa adjunto.    
Por manera que uno de los elementos fundamentales que igualmente caracteriza la naturaleza del estado imperialista, es la instalación de sus bases militares ¡en todos los continentes!, y que llegan a las 1500. Estas son bases aéreas, navales y terrestres, para posibilitar el rápido desplazamiento de los contingentes armados, los aparatos y máquinas de guerra, los centros de espionaje, pero también son instalaciones para aplicar las torturas e incluso para provocar la muerte de los detenidos, como ha sucedido en Abu Ghraib y Guantánamo. Es necesario señalar una gran verdad: ningún país en el mundo, absolutamente ninguno, tiene la enorme cantidad de bases militares repartidas en todos los continentes, como el imperialismo norteamericano. Y me permito señalar algo más: mientras existan esas bases militares, no desaparecerá el imperialismo norteamericano; las mismas constituyen el símbolo más elocuente de su naturaleza agresiva.
Asimismo es necesario señalar que solamente en nuestra Latinoamérica y el Caribe, existen más de 40 bases militares: ocho en Colombia, para el control del propio territorio de esta nación latinoamericana, para el usufructo de sus riquezas naturales, el aprovechamiento de su biodiversidad y también para controlar a Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, países con enormes recursos de combustibles fósiles, los dos primeros, y con fuentes acuíferas, biodiversidad y recursos naturales extraordinarios, todos los cuatro. Para el control de Argentina se encuentra la base militar del Reino Unido, el más incondicional socio de EE UU entre las potencias europeas que conforman la OTAN, en el Archipiélago de las Malvinas, ocupado a la fuerza por el llamado imperio británico. EE UU tiene también bases militares en Perú, Honduras, Puerto Rico, colonia del imperialismo, Guantánamo en Cuba, etc.
Es triste manifestar que Colombia prácticamente ha enajenado su soberanía en esta cuestión vital, porque los soldados norteamericanos y los mercenarios que son contratados directamente por el Pentágono, no rinden cuentas al Estado colombiano, a sus instituciones jurídicas y policiales, al poder legislativo, sino ¡directamente a dicho Pentágono, cualquiera que sea el delito cometido!

Un excurso indispensable.

El escritor Germán Castro C., en su libro, Nuestra Guerra Ajena (Ed. Planeta Colombiana, S. A., 09-2014), señala lo siguiente:
“Los mercenarios no aparecen en Colombia solos, ni atraídos por las autoridades locales que, empero, protegen su presencia en el país. Ellos llegan formando parte de poderosas empresas estadounidenses contratadas por el Departamento de Estado y el Pentágono que no desean aparecer como actores activos en esta guerra”. […] “Hoy una tercera parte de las funciones del ejército estadounidense está en manos privadas. Las corporaciones militares se están desarrollando más rápido que las de Internet o de biotecnología” (Op. Cit., pp. 243-244).
Por manera que si hablamos de “diablos”, los principales “diablos cuaresmeros” no son los combatientes de las FARC, sino los siniestros personajes del Departamento de Estado y del Pentágono, de EE. UU.  

El eslabón irrompible.
Pues bien, luego de este indispensable excurso, proseguimos: esa alianza de las Industrias bélicas - Pentágono, obedece  primordialmente a que la compra-venta de armas, aparatos y vehículos de guerra (en unión de la venta de los combustibles derivados del petróleo), constituye uno de los negocios más fabulosos, que tienen esas compañías fabricantes de armas y naves de guerra (caza-bombarderos, helicópteros artillados y lanza misiles, cohetes con ojivas nucleares, tanques que vomitan fuego y explosivos, bombas “inteligentes”, drones, portaaviones, submarinos nucleares, etc., etc.). Por lo sucintamente expuesto, se ha tornado mucho más sofisticada la producción de armamento, razón por la que se cuenta con dichos drones que matan enemigos, pero también gente inocente, como niños, ancianos y mujeres en Palestina y en otros lugares, como Afganistán, sin participación de un piloto, porque todo se lleva a cabo desde un tablero… Es decir, la ciencia y la tecnología del “Valle del silicio”, en estos tiempos ¡también sirven, de manera extraordinaria, a la política militarista del CMI-Pentágono! 
Entonces, en esta era de la electrónica y la informática, de las computadoras y los robots, el capitalismo en general y el imperialismo en particular de las postrimerías del siglo pasado y de los primeros lustros del  nuevo siglo, ya no es exactamente el mismo de años pasados y en lugar de avanzar a una real democracia, a un mundo más equitativo, ha revelado todo lo contrario: el capitalismo estatal-monopólico continúa moroso en la aplicación de políticas democráticas con relación a sus ciudadanos, y desatando graves problemas económico-sociales que profundizan las desigualdades e inequidades entre un grupo privilegiado multimillonario, y los más amplios sectores populares, al interior de su propia nación; marcha con crisis ya no cíclicas sino estructural-sistémicas que han provocado mayor empobrecimiento de amplios sectores populares, de la clase media, desempleo, mientras el enriquecimiento y el mayor poder de las oligarquías se ha tornado incontrolable. En cuanto a la democracia, su ejercicio se ha degradado y no beneficia a los más amplios sectores del pueblo. Y como una maldición, nuevamente ha surgido el fantasma del racismo más violento, matando impunemente a ciudadanos del pueblo afro-norteamericano, al que también se pertenece el presidente Barack Obama.
¿Por qué las últimas crisis –de la última del año 2008, todavía no acaba de salir EE. UU.- afectaron sobre todo al imperialismo norteamericano, a países capitalistas de la “periferia” europea, como Portugal, España, Italia, Grecia; al Japón que alguna vez fue la segunda potencia económica? Porque justamente en EE UU el dominio de los monopolios alcanzó su máxima expresión y se volvió incontrolable: el CMI, las corporaciones bancarias transnacionales, los organismos como el Fondo Monetario Internacional (“Los Pirómanos del FMI”, califica a los miembros de esta institución el autor Jean Ziegler en su cautivante libro “Los Nuevos Amos del Mundo”, 2004, y al referirse concretamente a Jeffrey Sachs, otro personaje que se encuentra de moda, advierte que el mismo “…no es un revolucionario, sino un hombre que proviene de la derecha conservadora y que imparte clases de economía en la Universidad de Harvard” [Op. Cit., p.218]); esa Alma Máter, recordamos nosotros, en donde también se ha dicho que Jamil Mahuad enseña la disciplina “Cómo hacer los feriados bancarios”; el otro poderosísimo organismo es el Banco Mundial, oficialmente conocido como “The World Bank Group” y una de sus estructuras clave, el Centro Internacional para la Gestión de Conflictos, se encuentra al servicio de los inversores privados extranjeros, mediante  mecanismos de conciliación y arbitraje, cuando se presentan conflictos con el gobierno de un país que tramitó el préstamo. En los mismos EE UU imponen sus reglas al gobierno de turno a través de los dos partidos políticos que sirven no al pueblo sino justamente a esos poderosísimos monopolios. Pero las crisis recurrentes asimismo obedecen a las guerras contra pueblos indefensos, porque los conflictos bélicos, sobre todo si son prolongados, como en Siria o Ucrania, requieren enormes recursos económicos, inmensas cantidades de dinero y esto va agotándose en el imperialismo (su deuda a China alcanza a ¡1,5 billones de dólares!), que se encuentra en evidente declive. Recordemos que Barack Obama, el Nobel de la Paz, ¡paradójicamente un calculador y disimulado guerrerista!, con un desparpajo escalofriante y con el más crudo lenguaje de quienes sirven fielmente a los intereses imperialistas, declaraba hace un par de meses que ¡…de vez en cuando tenemos que torcer el brazo de los países que no quieren hacer lo que queremos! Pues bien: esto se convirtió en realidad cuando ¡5 millones de dólares se entregaron a la oposición venezolana y 55 mil millones se destinó a las labores de desestabilización al gobierno de Vladímir Putin, en Rusia! ¿Por qué razón? Porque el petróleo ajeno le quita el sueño al imperialismo: La Federación Rusa posee 80 billones de barriles de petróleo; Venezuela, 298 billones; igualmente Rusia posee 47 billones de metros cúbicos de gas; Venezuela, 5,5 billones de metros cúbicos. Ventajosamente esos planes malvados, van camino al fracaso.
De modo que en esta era digital, aunque no se desee admitir la cruda realidad, el Pentágono continúa siendo el símbolo del imperialismo; eso sí, con la imprescindible ayuda y sobre todo el sustento de las empresas de desarrollo tecnológico que se encuentran tanto al interior, como fuera de “Silicon Valley”.
Y en cuanto a la generosa cita que hace el ex presidente ecuatoriano sobre una declaración de Zbigniew Brzezinski, en el sentido de que “es posible encontrar graduados de las universidades estadounidenses en casi todos los gabinetes ministeriales del mundo”, eso no necesariamente asegura un papel altamente positivo y consecuente para los países receptores de dichos graduados, sobre todo si estudian esa economía que enseña a privatizar los bienes públicos, recortar los aportes del Estado a los programas sociales y reducir los salarios de los trabajadores.  Suficiente recordar que Galo de la Torre, otro de los “héroes” de nuestro fatal feriado bancario, ¡ahora pondera que le va muy bien a México! (un ciego incurable este dichoso funcionario del FMI). Finalmente, al susodicho Sr. Z. Brzezinski, también le conozco, al menos en su manera de pensar, porque coincidimos en el mismo número de Rev. Internacional, que tenía su sede en Praga, (Nº 4, 1990), aunque defendiendo nuestros diametralmente opuestos puntos de vista, y sé que puede hablar maravillas del sistema norteamericano, porque es un politólogo, un académico y sobre todo un teórico de los más connotados del imperialismo; además, “víctima” de la mágica atracción de los dólares…, ¡se encuentra vinculado a transnacionales sumamente poderosas como RAND CORPORATION, y funge de asesor de AMOCO y de INTERNATIONAL OPERATING COMPANY, de Azerbayán!
Para dar remate a este artículo, reproduzco lo que alguna vez dijo Thomas Friedman, el antiguo y ducho consejero de la ex secretaria de estado, Madeleine Albright, durante el gobierno de B. Clinton:
“Para que la mundialización funcione, América [Estados Unidos] no debe tener miedo a actuar como la invencible súper potencia que es en realidad […]. La mano invisible del mercado no funcionará nunca sin un puño bien visible. La McDonald’s no puede extenderse sin la McDonnel Douglas, el fabricante del F15. Y el puño invisible que garantiza la seguridad mundial de la tecnología de Silicon Valley es el ejército, la fuerza aérea, la marina y el cuerpo de marines de Estados Unidos” (Th. Friedman, en: New York Times Magazine, 28 de marzo de 1999).
¡He ahí que, metafóricamente hablando, Silicon Valley, no ha sido ni un niño de pecho, ni exclusivamente un angelical “exportador mundial de cultura de masas…”!      



 


ENCUESTA
¿Está de acuerdo usted que el Tranvía pase por la Calle Gran Colombia en Cuenca?
SI
NO

resultados


  Dirección: Sucre 3-90 y vargas Machuca
3er. Piso, oficina #31
Teléfono: (593-7)2841019
Fax: (593-7)2841103

Copyright © 2012 PROCORP