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Año 18 - Agosto/2016
BIMESTRAL
N° 94
internacional    INICIO      Jueves 09 de Julio del 2020    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
TREPIDACIONES EN EL MUNDO DE LA POLÍTICA
DERECHOS DE LA MADRE TIERRA

  POLÍTICA
HEGEMONIA CAPITALISTA
ACUERDO NACIONAL POR EL CAMBIO

  ENTREVISTA
CON ALEXANDRA KENNEDY TROYA

  CULTURA
CULTURA Y CREACIÓN
CUATROCIENTOS AÑOS DE LITERATURA ECUATORIANA?
PROHIBIDO EL PASO
PÁGINA LITERARIA

  TURISMO
MÉXICO... DE LO COTIDIANO A LO MULTIFACÉTICO

  COMUNIDAD
LA MAGIA DEL SOL

POR: Marco Robles López

 

 


Trepidaciones en el mundo de la política
Me voy… ¡pero me quedo!
Arrepentidos no pocos de los vasallos de su “sacrosanta majestad” (¡qué increíble anacronismo esto de las noblezas gobernantes en pleno s. XXI!) del Imperio británico, que apoyaron el Brexit -es decir la salida de la Unión Europea-, ahora lloran desconsolados por el “fatal” paso dado, que ya se cobró la primera víctima: el conservador primer ministro David Cameron, el más connotado vasallo de “su majestad”, mientras los independistas de Escocia e Irlanda emergen de su obligado letargo y preparan nuevo referéndum, con la esperanza de que la mayoría de sus connacionales decida la salida del Reino Unido, en el que nunca se encontraron como pez en el agua, sino todo lo contrario.
Pero lo cierto es que el triunfo del Brexit, ha desencadenado trepidaciones de la economía en varias regiones del planeta; los cibernautas de la patria de Shakespeare se arrepienten “como María Magdalena” por esa decisión que tomaron. Ahora ya se pide un nuevo referéndum o contra-referéndum, considerando que unos ¡$127.000 millones! se han esfumado en un solo día por ese triunfo de quienes decidieron abandonar a la gran madre patria, la Unión Europea-UE, “amorosa” sobre todo con sus hijos más poderosos, como el mismo Reino Unido, Francia o Alemania, pero implacable “madrastra” con los pequeños y rebeldes Estados, como Grecia. Pues bien: la fuga de esa astronómica cifra sin duda afecta sobre todo a los desheredados del “paraíso” capitalista, pero también a los 400 magnates más poderosos del planeta, que es lo que realmente importa en ese mundo deshumanizado, ¡porque los multimillonarios son el auténtico poder mundial, por supuesto tras bastidores!, desde que el capitalismo se convirtió en la omnisciente y todopoderosa divinidad económico-financiera-política e ¡incluso moral!, de casi toda la humanidad.
Sin embargo, el asunto de fondo radica en que la Unión Europea es una “dama” que sufre esa cruel e incurable patología llamada progeria, por cuanto nació supuestamente robusta, con buenas intenciones y se volvió irremediablemente senil, de la noche a la mañana, convirtiéndose en un solícito vejestorio a favor de los poderosos banqueros europeos, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, dando la espalda a los pueblos de esa Unión. Caso contrario, que lo diga Grecia, humillada y ofendida, vilipendiada sin consideración alguna, con su pueblo sumido en la pobreza y privaciones, mientras su joven gobernante, Tsipras, ha arriado sus banderas y se ha convertido en humilde y obediente ejecutor de las políticas de la insaciable bancocracia, el auténtico poder de la UE.
A propósito, el europeo Amancio Ortega, la segunda persona más rica del mundo -después de Bill Gates- es quien más ha perdido: unos 6 mil millones de dólares, que significa ¡apenas el 8 e su fabulosa fortuna! También pierden Carlos Slim, el multimillonario mexicano, dueño de Movistar, accionista mayor de The New York Times, de esos canales de televisión que tienen la “magia” de convertir a insignificantes políticos en presidentes, como aquel personaje a quien mejor le quedaría el oficio de dandi, antes que el de jefe de Estado, y a quien debe soportar el engañado y ofendido pueblo mexicano; también han perdido los ricachones Warren Bufett, Jeff Bezos, fundador de Amazón, Jony Page y Sergey Brin, fundadores de Google. Pobrecitos multimillonarios: ¿ahora de qué vivirán? ¿del trabajo mal remunerado de los millones de hambrientos que existen en el mundo? ¿de los beneficios que obtienen por el ultraje implacable a la naturaleza, que algún momento se tomará su revancha? ¿de las guerras insensatas que desencadenan los negociantes de la muerte?
Y lo más insólito e increíble: se rumora que el sustituto de D. Cameron, ¡brindará todo su apoyo a Mauricio Macri!, para que avance en la reconstrucción neoliberal, al estilo de los tiempos de ese otro proyecto de dandi, ya jubilado, el recordado Carlitos Menem, hoy, “cuesta abajo en su rodada” como dice un sentimental tango; asimismo ha jurado, prosternado ante su idolatrada reina, que devolverá Las Malvinas a su legítimo dueño, Argentina -¡hermoso y conmovedor gesto!-; también, aunque Ud. no lo crea, volverá Gibraltar, el Peñón del Sur de la Península Ibérica, a su dueña legítima, España -que también tiene su rey, ¡a mucha honra!-, a fin de que al amadísimo Imperio Británico no se le siga apostrofando de “Pérfida Albión”, porque no se lo merece. Y con relación a Brasil, la cosa es mucho más trascendente e inefable: dizque es vox pópuli que se pedirá la máxima presea que confiere el Imperio Británico, para el insigne Sr. Michel Temer, el verdugo pérfido de Dilma Rousseff, por su política de acelerado retorno al paraíso neoliberal y sobre todo por su acrisolada honradez… Quien sí enfangó todo es el ex ministro de Cristina Kirchner, José López, a quien un día sorprendieron con un costal conteniendo algunos ¡millones de dólares!, que supuestamente iba a entregar, ¡a las 3 de la madrugada!, a las monjitas de un convento. Alguien pregunta: ¿Madrugarían en vano las “esposas” del Crucificado? Lo cierto es que el escándalo salpicó a la ex presidenta; pero la gran paradoja es que ninguno de los poderosos medios de comunicación, absolutamente ninguno, dijo esta boca es mía, cuando ¡$200.000 millones! de la deuda externa, nefasta herencia del pasado, de los tiempos del “corralito” y las privatizaciones a mansalva, se pagaron a los “buitres”, especialmente de USA, en el mismo gobierno de C. Fernández. Sin embargo, que todo el peso de la ley caiga sobre ese mal ciudadano J. López.

Amargas verdades.        
Si se os pregunta: ¿qué es la muerte?, responded:
“La muerte es la ignorancia” ¡Cuántos muertos entre los vivos!
Pitágoras, legendario filósofo de la Magna Grecia.
En la vida de los Estados y naciones en procesos de desarrollo o cambio, ha tenido una importancia determinante y por lo general perniciosa la influencia de poderosas fuerzas externas, internacionales, eso es indiscutible; por ejemplo, la Revolución sandinista habría logrado una consolidación realmente plena y diferente, de no haber intervenido de manera tan desvergonzada el gobierno intolerante de Ronald Reagan.
Únicamente recordemos cómo ese abusivo expresidente de la súper potencia, cual el capataz de un feudo, organizó y armó generosamente a la “contra”, para que haga la guerra a los sandinistas; luego, vino el criminal bloqueo a la indefensa nación centroamericana, se saboteó permanentemente el proceso que llevaban adelante los sandinistas y se denigró y estigmatizó internacionalmente a dicha revolución, estratagema a la que siempre han recurrido y recurren los partidarios del ominoso pasado.
Asimismo, no olvidemos que, en 1981, a poco más de un año de la fuga del dictador Somoza -17/07/1979-, el gobierno de R. Reagan organizó un plan de desestabilización, realmente criminal, que violaba flagrantemente el Derecho Internacional, mediante la Central de Inteligencia Americana-CIA (¡similar a lo que se hizo en Chile pocos años antes, contra el gobierno de Salvador Allende, de parte del régimen de ese temerario guerrerista, Richard Nixon y su Secretario de Estado, Henry Kissinger!), armando a los ex guardias somocistas, varios de ellos camuflados en Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) y en Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE). ¡Se llegó a la temeridad de minar los puertos de Nicaragua en 1984, un acto de delincuencia internacional imperdonable! ¿Y qué hizo la decrépita OEA? Bostezaba. La guerra de la “contra”, sustentada económica, militar y mediáticamente por EE UU, especialmente con su siniestro brazo ejecutor, la CIA, produjo un profundo desgaste al gobierno sandinista, sembró el desencanto en la población, la situación económica se agravó, las conquistas del nuevo régimen se frenaron drásticamente, lo que condujo a firmar el Acuerdo de Esquipulas II (07-08-1987), entre los Gobiernos de Nicaragua y los de El Salvador, Honduras y Costa Rica, estos últimos, de una u otra manera atrapados y partícipes de esa vorágine, desatada desde el Norte “revuelto y brutal”. En 1988 se acordó una tregua con la “contra”, pero para ese tiempo, el gobierno sandinista ya estuvo muy lacerado económica y políticamente, una apreciable parte de la población perdió la fe en la revolución, cundió el desánimo y todo esto, más los errores, desencuentros e incomprensiones que surgieron en el seno de la dirección del gobierno y partido que dirigía Daniel Ortega, explica que los sandinistas perdieran las elecciones presidenciales en febrero de 1990 ante la candidata Violeta B. de Chamorro, de la Unión Opositora. Incluso en las elecciones presidenciales de 11-2001, cuando nuevamente se presentó D. Ortega, esta vez no obstante que “morigeró” sus puntos de vista políticos, sus planes de gobierno y su estrategia programática, sufrió una dura derrota y tomó posesión del cargo Enrique Bolaños, del viejo Partido Liberal. En estos casos, ni los sacrificios ideológicos salvan a un proceso de virajes económico-políticos que se desenvuelven en medio de torbellinos. Por otra parte, ignorar al momento de analizar estos problemas, que vivimos en un mundo interconectado, que el peso de los factores externos puede ser determinante, es cerrar los ojos a la realidad, y en estas circunstancias es muy cierto que la ignorancia es la muerte, tal como pensaba el legendario Pitágoras.
Pero, ¿por qué intervino tan desembozadamente el régimen de Ronald Reagan? Entre otras causas porque la URSS caminaba al irreversible colapso, por lo tanto, el moribundo gigante ya no se encontraba en capacidad de constituir un contrapeso en aquel proceso, ya no existía correlación de fuerzas en la arena internacional, el mundo se volvió unipolar y, “casa adentro”, es decir, en el desdichado “traspatio”, reinaba el imperialismo, siempre mesiánico, siempre arrogante, siempre implacable con los insumisos, y contando con su vieja Celestina, la OEA, en nuestros tiempos repentinamente rejuvenecida, gracias a los conjuros del hechicero Almagro, ¡proveniente del gobierno del venerable y leal ex guerrillero José Mujica! ¡Qué escalofriantes paradojas nos reserva la Historia! Insisto: es necesario conocer estas cuestiones para que la ignorancia no nos conduzca al paredón.
El vituperio, la calumnia, armas devastadoras.
A propósito de la “guerra sucia” a la que con frecuencia recurren el imperialismo y sus agentes para denigrar cualquier proceso de transformaciones, por modestas que sean, recuerdo unas certeras palabras de Vladímir I. Uliánov (Lenin), que no han perdido actualidad:
“En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en íconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando el filo revolucionario de ésta, envileciéndola”. V. I. Uliánov (Lenin). El Estado y la Revolución, Cap. 1. (17-11-1918).
El amigo lector estará de acuerdo que en tiempos recientes y actuales ha sucedido algo parecido a lo que dijo Lenin hace casi un siglo: quienes se oponen a los cambios, en vida de los líderes que dejan su impronta en la historia, les someten a las peores calumnias, pero no se contentan con denigrarlos, con llenarlos de oprobio cuando todavía no retornan a la tierra, sino que ese odio se extiende más allá de la vida: escupen en sus tumbas. Del mismo Lenin se dijo las cosas más descabelladas y ofensivas: que recibió dinero de los alemanes para hacer la revolución bolchevique; que de su breve gobierno se originó el totalitarismo de Stalin y sus secuaces, que en el proceso revolucionario, exclusivamente los bolcheviques desataron el terror rojo; esa es la historia “canonizada” que prevalece en Occidente, y únicamente en contados tratados de autores ponderados y responsables he leído algo que se aproxime a la verdad: hubo el terror rojo, es muy cierto, pero frente al ¡terror blanco!, ese que saboteaba toda la obra que se hacía en medio de grandes sacrificios y penurias, que inutilizaba las vías férreas, malograba las cosechas, incendiaba bienes del Estado y de los bolcheviques, a quienes se asesinaba luego de someterles a horribles torturas, como reventarles los ojos o enterrarles dejando libre sólo la cabeza, para que los jinetes del “terror blanco” jueguen a ver quién, espada en mano y a pleno galope, acierta a decapitar a la indefensa víctima.
Las potencias capitalistas no solamente que apoyaron generosamente con armas y dinero a esas fuerzas que se oponían a la revolución comandada por Lenin y Trotsky, sino que las mismas ¡invadieron el territorio de Rusia en diferentes regiones!: hacia 1918 Alemania ocupaba Ucrania; Inglaterra, en abril del mismo año, penetró en tierra rusa; Japón desembarcó en Vladivostok; en julio ocuparon Arjánguelsk las fuerzas de Inglaterra, Francia y USA, por manera que el peligro era mortal.
También se ha ocultado el hecho de que, al poco tiempo del triunfo de la revolución, en 1918, al salir de un mitin en una fábrica de obreros, después de pronunciar un discurso, Lenin fue gravemente herido por una eserista fanática, judía de origen, Fanny Kaplan, quien le disparó tres veces con balas ¡envenenadas!  Uno de los proyectiles pasó a milímetros de la aorta. Es posible que ese atentado haya contribuido, de alguna manera, a acelerar la muerte de Lenin, aunque los especialistas han argumentado que el calor generado por los fogonazos debió volatilizar la mayor parte del veneno. Lo cierto es que Lenin falleció el 24 de enero de 1924, luego de dos años de encontrarse muy enfermo, semiparalizado, los últimos meses privado del habla, alejado del Kremlin, sin haber dispuesto del tiempo indispensable para enrumbar a la joven nación de los Sóviets, a la que el famoso político conservador Winston Churchill, que también tuvo su vergonzoso pacto con Hitler, porque su aberración anticomunista coincidía con la de Hitler (Cf. Carlos de Nápoli. El pacto Churchill – Hitler, Ed. VEERGARA, 2015), decía socarronamente que había que “…ahogar a la criatura recién nacida -la República de los sóviets. M.R.L.- en la cuna”, para que no amenace a ese experimentado “paraíso” del capitalismo.


 


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