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Año 18 - Agosto/2016
BIMESTRAL
N° 94
comunidad    INICIO      Miércoles 21 de Octubre del 2020    
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CON ALEXANDRA KENNEDY TROYA

  CULTURA
CULTURA Y CREACIÓN
CUATROCIENTOS AÑOS DE LITERATURA ECUATORIANA?
PROHIBIDO EL PASO
PÁGINA LITERARIA

  TURISMO
MÉXICO... DE LO COTIDIANO A LO MULTIFACÉTICO

  COMUNIDAD
LA MAGIA DEL SOL

POR: Dalila E. Patiño

 

 


¡La magia del Sol!
En la Sala Comunitaria Pumapungo, con un lleno total, se apagan las luces, hay complicidad en el silencio, casi no respiramos, mucha expectativa  ¿Qué va a pasar?

De pronto un sonido melodioso, pronunciado, uniforme…  contagioso; es un pájaro de plumaje colorido muy brillante que entona feliz   el “ruco pingullo” y sus labios marcan el inicio de la obra, invitando a la máxima atención y predisposición en la selva; poco a poco con el juego de luces aparecen los animales: las mariposas con sus alas de terciopelo, osos juguetones, monos que brincan por las ramas, hormiguitas agenciosas,  libélulas,  flores que perfuman el ambiente… una pródiga naturaleza reflejada en un hermoso mural que nos invitaba a mirar y admirar el trabajo del Centro de Arte de la Fundación  “Mundo Nuevo”. 

Luego asoma el  SOL radiante para iluminar los rostros curiosos y ansiosos de nuestros artistas; era un mundo mágico, cuyo protagonista  irradiaba luz y calor en el escenario, donde se mezclaban los sonidos, imitados con una habilidad impresionante por la autora de la obra:  desde la caída de la cascada, el vuelo de pájaros y mariposas, el silbido del viento… rugidos, graznidos… era una gama interminable de matices, colores y emociones. Hasta que se vio interrumpida por  la presencia de una pantera negra, que se arrastraba sigilosa, como queriendo arrebatar  la magia para impregnar su furia y soledad; pero el sol iluminó su rostro y cambió de actitud, se contagió de la alegría del oso y de toda la naturaleza; y se prendió la fiesta, moviendo y conmoviendo al público, para culminar la obra en una algarabía total; madres, padres, familias y público en general, nos levantamos, bailamos y disfrutamos plenamente. ¡Qué mensaje tan significativo! Valorar el mundo en que vivimos, cuidar y proteger el medio ambiente, vivir en armonía los seres humanos y la naturaleza, como dones maravillosos.


Esta fue mi percepción de aquella noche mágica que nos robó hasta lágrimas de emoción.

A través de este artículo -como madre de familia y presidenta de la Fundación-  quiero dejar constancia de una efusiva FELICITACION Y GRATITUD a todo el personal que labora en el Centro de Arte: a su directora, la Dra. Alondra Coronel C. por su mística y cariño; a Roxana,  una ferviente docente y que más tiempo nos acompaña; a Roberto Carlos, el artista plástico que plasmó el mural en el escenario; a Pablo el experto en la tecnología; a María José de hábiles manos y buen gusto; a David, el virtuoso de la música y la voz privilegiada; y a nuestra querida autora y directora de la obra PAULA GIUDICI, una joven artista argentina que en su tránsito por Cuenca nos dejó una cálida huella de su talento, a través de la “Magia del sol”. Nuestros hijos e hijas, sin duda, guardarán en su corazón esta experiencia inolvidable.

Para mí es un honor compartir estas vivencias con las palabras textuales de Paula, como docente que soy, sus frases me llegaron profundamente, sé que donde esté seguirá enseñando y aprendiendo, en esa reciprocidad del amor y la vocación; porque tiene alma de maestra y de artista; con estudios en Psicología, periodismo, docencia, clown, teatro…  y mucho más, viaja aplicando en este mundo apasionante de los latinos/as su pedagogía suprema del bien con alegría y ternura.  ¡Gracias Paula y que vuelva pronto! He aquí su texto.


“En cuanto a la Educación, para mí se trata principalmente de un sentimiento de querer construir cosas nuevas, de poder comunicarnos, y de observar a cada alumno para estimularlo en su crecimiento. Educar para mí es un sinónimo de amor, creo que sin amor  es imposible educar, ya que lo primero que uno debe construir es el vínculo que nos permite  transmitir  y llegar a los alumnos.


Llegué a la Fundación a través del profesor de Música, David, por medio de una suplencia, y luego propuse la idea de un proyecto concreto como la obra y tuve la suerte de que me acepten e integren al grupo de trabajo. Realmente puedo decir, que si bien es un trabajo de mucha demanda, también es muy gratificante, donde se aprende muchísimo… me senté y comencé a escribir. La naturaleza es un tema que siempre me atrajo y me parece tan importante en nuestras vidas, por eso trabajé sobre ella. “La magia del sol” trata de transmitir ese concepto de lo importante que es la naturaleza, de entenderla como parte de nosotros y no como algo externo. A veces creo que como seres humanos nos olvidamos de ese gran detalle  y nos creemos superiores a ella… El escenario de la selva me gustó para trabajar, por su gran diversidad de animales, de sonidos, de plantas; y eso siento con el Centro, con los chicos; como así mismo en la vida, las grandes diferencias que todos tenemos, como la diferencia de un vecino con otro;  pero al fin todos pertenecemos al mismo ambiente, convivimos con la misma necesidad de movernos, de sentirnos vivos,  de expresarnos, para ser.


En la obra el SOL cumple el rol principal de generar ese movimiento, eso que nos da vida; asocié la relación del sol con la luz propia que aporta cada uno. Todos tenemos algo que aportar y eso hace la magia de todos los colores que se pueden generar en una composición del bello cuadro colorido que podemos formar.


El problema que hay en el cuento es que existe un personaje -la pantera negra- que no se siente parte de los demás animales, que se enoja con los sonidos  que hacen, es solitaria y vive en las oscuridades, por ello decide robarles el sol, aquello que les da vida. Esto provoca una gran tristeza en la selva, todo se apaga, está triste, los colores se van perdiendo. Al llegar otro personaje –el oso-  que se caracteriza por su alegría, comienza a mover con su energía a todos los animales, para no rendirse, con la música y el baile llaman al sol. La pantera baja su guardia solitaria y distante, se permite ver con el sol y cambia por completo, como si hubiese visto algo lindo, que él tenía y no se reconocía. En mi imaginario siempre era una bella relación con su niñez, donde la ira  desaparecía y permitía comprender que era parte de la selva y que le gustaba vivir con tantos colores, sonidos, movimientos, etc.

Cada personaje lo asocié con las características que me transmitían y podía observar. Por ejemplo en el caso de la pantera – pensaba en Damián- suele tener ataques de ira, que todo le molesta, incluso con él mismo; pero al mismo tiempo tiene un don de compañerismo, de compartir sus cosas… El oso –René, que siempre tiene una sonrisa para compartir, tiene un motor interno increíble… Así  todos tienen un poder muy grande de entrega.

Para mí fue todo un desafío, aprendí muchísimo de ellos. Después de tanto trabajo de todo el equipo, docentes y alumnos, la obra fue mágica. Capaz que algún crítico de teatro lo vea y le encuentre miles de errores, a mí me pasaba también en los ensayos, buscando la perfección o la exigencia en la técnica o composición escenográfica; me enojaba conmigo misma por no poder lograr lo que yo tenía en mi cabeza; pero luego entendí, que no se trata de eso el arte, sino que la función principal es la de transmitir; y realmente que ellos tienen el don de transmitirnos tanto. A mí me enseñan cada día valores admirables de vida y creo que eso también es la educación, la reciprocidad de  enseñanza. Los jóvenes así con las limitaciones que tienen y el sufrimiento social de la discriminación, nos enseñan lo hermoso de vivir, de compartir, de seguir adelante. Puedo decir que admiro mucho verlos en el escenario, transmitiendo.”



 


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