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Año 18 - Diciembre/2016
BIMESTRAL
N° 96
internacional    INICIO      Miércoles 21 de Octubre del 2020    
  EDITORIAL

  INTERNACIONAL
FIDEL LÍDER REVOLUCIONARIO
NICARAGUA EL PODER DE LOS ORTEGA

  NACIONAL

  ENTREVISTA
UNIÓN NACIONAL DE PERIODISTAS, RECHAZA PERSECUCIÓN

  OPINIÓN
LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA
DERECHOS HUMANOS

  NATURALEZA
MAZAN, EL BOSUQE BIEN PROTEGIDO

  JUDICIAL
HOMENAJE AL SERVIDOR JUDICIAL DEL AZUAY

  CULTURA
PRESEA INTERNACIONAL
PÁGINA LITERARIA
HACIA UN NUEVO MUSEO

  COMUNIDAD
16 DÍAS DE ACTIVISMO
CUENCA UNIDA POR LA INCLUSIÓN

POR:

 

 


Nicaragua el poder de los Ortega Murillo
La dinastía de los Somoza se formó más o menos así: Anastasio Somoza García se fue a Estados Unidos y aprendió inglés. Regresó a Nicaragua y se granjeó el favor de los norteamericanos que tenían ocupado el país. Logró que lo nombraran director de la Guardia Nacional sin haber sido soldado nunca.
 

Con las armas bajo su control, le dio golpe de Estado a su tío político Juan Bautista Sacasa. Luego se apoyó en el Congreso para que lo ayudaran a retrasar las elecciones de 1936 y borrar los obstáculos constitucionales que le impedían ser candidato. Ganó y se quedó en el poder hasta 1947.

Después puso títeres en el poder y luego se volvió a sentar en la silla presidencial en 1950. En 1956 lo bajaron de ahí cinco tiros que le propinó Rigoberto López Pérez. Pero antes, Somoza García se había asegurado la sucesión dinástica poniendo a su hijo menor Anastasio Somoza Debayle al frente de la Guardia Nacional, pasando por encima de oficiales con trayectoria y, con la ayuda del viejo general conservador Emiliano Chamorro, puso a su hijo Luis Somoza en el Congreso.

De esa manera, cuando murió Somoza García, su hijo Luis fue electo por el Congreso para terminar el período de su padre y, en 1957, salió electo presidente. El mismo Chamorro admitió en su autobiografía que si él se hubiese negado a la solicitud de Somoza García, de aceptar a su hijo Luis en el Congreso, la historia de Nicaragua tal vez pudo ser otra.

El otro hijo de Anastacio, alcanzó la presidencia en 1967 y, salvó un impasse de dos años entre 1972 y 1974, ya no lo bajaron del poder hasta que en 1979, el pueblo lo derrocó por las armas, cuando se produce el triunfo de la Revolución Sandinista.

Se repite la Historia
Según los entendidos nuevamente se está formando otra dinastía, la de los Ortega Murillo. Y esa comenzó más o menos así: José Daniel Ortega Saavedra, se unió al Frente Sandinista cuando era joven, en los años 60. Cayó preso y estuvo encarcelado siete años. Lo liberaron y se refugió en Costa Rica, donde se  encontró y se unió a Rosario Murillo. Regresó triunfante a Nicaragua en 1979 y, según algunos sin haber paleado mucho.
Aprovechó un momento de indecisión de los  nueve comandantes  de la Revolución, en la que varios de ellos querrán ser el primero, y como a él no le veían mucha ambición, lo escogieron para ser miembro de la Junta de Gobierno d Reconstrucción Nacional. Se erigió candidato en 1984 y ganó unas elecciones con una oposición sumamente débil.
En 1990 perdió el poder. Gobernó desde abajo durante 16 años, levantando a la gente en asonadas contra el gobierno de turno y pactando con el presidente Arnoldo Alemán en una jugada que le permitió alcanzar el poder nuevamente en el 2007. A partir de entonces Rosario Murillo, que lo apoyó en 1998 cuando su hija Zoila América lo acusó de violación, se dividió el poder con Ortega en lo que ellos llaman el 50-50.

Hoy Murillo es la vicepresidenta electa, y se ubica en la posición para tomar el poder en cualquier circunstancia en la que Ortega se vea inutilizada.  Al igual que Somoza García, ellos han colocado a sus hijos en posiciones de poder y principalmente uno de ellos Laureano Facundo, sea quizá el más probable para suceder a sus padres en  el futuro.
Es verdad que ninguno de  sus hijos está al frente del Ejército o la Policía, pero los Ortega Murillo tienen como jefe policial de facto a Francisco Díaz, el padre de Blanca, la esposa de Maurice Ortega Murillo.

“No es sano”
Que el poder esté concentrado en una sola familia no es sano  para Nicaragua porque se proyecta una imagen negativa tanto entre la población como a nivel internacional. Una concentración del poder inhibe las iniciativas de los funcionarios, las posibilidades que tiene el país para que se desplieguen las diferentes capacidades. La creatividad  se disminuye, se adormece y el ejercicio democrático no se desarrolla.

Nicaragua está entre los países  más pobres de américa latina  aunque el país ha vivido una relativa estabilidad en los últimos años - a pesar del vaciamiento de su democracia-, con el suministro  de combustible por parte del gobierno de Venezuela, aunque para la población los únicos beneficiarios resultan ser la familia Ortega Murillo y su séquito de testaferros en el poder que han acumulado un exorbitante poder económico.

Pero está  llegando el fin de la ayuda de Venezuela, Nicaragua también puede ver reducidos las inversiones venidas de Estados Unidos: la Cámara de Diputados de ese país aprobó un paquete de sanciones a Nicaragua, atribuido al deterioro de la democracia en el país centroamericano. El proyecto está ahora en el Senado y, si es convertido en ley, puede acarrear fuertes perjuicios a la economía de esa nación.

En una elección, denunciado por la oposición como “farsa electoral”, Daniel Ortega y su mujer  Rosario Murillo, fueron electos el domingo 6 de noviembre  para los  cargos de presidente y vicepresidenta de Nicaragua.

Sin embargo,  el abstencionismo superó el 70No hubo celebraciones ni nada por el estilo, crece el descontento popular y la oposición está exigiendo a las instancias internacionales la convocatoria a elecciones con la participación de todos los partidos políticos y movimientos sociales que fueron excluidos del proceso electoral y se niegan a reconocer a los gobernantes de facto.


 


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